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La historia interna de un reefer: cómo se mueve el aire

Una de las fuentes más comunes de disputas en la industria de productos frescos implica la gestión de la temperatura durante el transporte. Comprender cómo funcionan las unidades de transporte refrigeradas, conocidos como “reefers”, y cómo el flujo de aire, las prácticas de carga, el estado del equipo y el monitoreo afectan a la calidad del producto, puede ayudar a reducir riesgos y prevenir reclamaciones costosas. Originalmente investigado y escrito por Karen Davidson, editora de la publicación “The Grower”, este artículo ofrece orientación práctica para quienes participan en el transporte de frutas y verduras frescas.

La descarga del contenedor refrigerado muestra una temperatura fija de 36°F durante todo el trayecto, desde la recogida hasta la entrega.

Usted abre el remolque en el muelle, saca un empaque tipo “clamshell” de tres filas de profundidad, introduce un detector de temperatura y marca 48°F. El correo electrónico de rechazo ya está en su bandeja de entrada.

Entonces, ¿qué temperatura es la incorrecta?

Ninguna.

refrigeration

La temperatura del reefer mide el aire que circula de vuelta al evaporador. La detector de temperatura que se emplea está midiendo la temperatura de la pulpa de la fruta. Dos lecturas diferentes, dos historias distintas, y en una carga donde el flujo de aire no llega a todas las paletas, a menudo difieren considerablemente. Y es usted quien acaba pagando los platos rotos. Dicho esto, la mayoría de las causas son mecánicas, físicas y de procedimiento, y se solucionan fácilmente una vez que se detectan.

Por qué el punto de ajuste del reefer no coincide con la temperatura del producto?

Respuesta breve: miden dos cosas diferentes, y el contenedor frigorífico nunca fue diseñado para indicar el estado de la pulpa. Parte del problema radica en la terminología. En el muelle se tratan cuatro temperaturas diferentes como si fueran un único valor, y no son lo mismo:

  1. Punto de ajuste (Set point): También conocido como punto de consigna. Lo que se ha ajustado: una instrucción, no una medida.
  2. Temperatura de suministro (Supply air): La temperatura del aire frío que sale del evaporador hacia el contenedor.
  3. Temperatura de retorno (Return air): Temperatura del aire que regresa al equipo de refrigeración después de haber pasado por la carga.
  4. Temperatura del producto: Lo que una sonda indica cuando se introduce en la pulpa.

El reefer gestiona el aire. No puede “leer” el centro de una paleta de tres filas de profundidad, y la mayoría de las unidades están diseñadas para mantener fríos los productos fríos, no para eliminar el calor que el transportista ha introducido en el interior. Por eso, el remolque mantiene el punto de ajuste mientras que una paleta caliente situada en la parte delantera tarda horas en alcanzar esa temperatura, y se forman puntos calientes en zonas muertas que el sensor de aire de retorno nunca detecta.

Por eso, una lectura aislada de su contexto le lleva a buscar el problema equivocado. Cuando el aire y la pulpa no coincidan, compruebe la carga, el preenfriamiento y el flujo de aire antes de que alguien culpe al contenedor.

¿Cómo se mueve realmente el aire a través de un remolque refrigerado? 

La circulación del aire es donde se esconden la mayoría de los problemas, por lo que resulta útil visualizar el circuito antes de preocuparse por las lecturas de los sensores en su interior. El aire frío sale de la unidad en la parte superior delantera del remolque, recorre todo el techo, desciende sobre la carga, absorbe calor y regresa por el suelo hasta el evaporador. A continuación, el ciclo vuelve a comenzar

Sin embargo, ese ciclo solo funciona si la carga permite que el aire tenga por dónde salir, y algunos hábitos comunes a la hora de cargar el contenedor pueden impedirlo:

  • Las paletas apiladas contra las paredes obstruyen los laterales y bloquean el paso hacia abajo.
  • Los productos que bloquean los conductos del suelo obstruyen el retorno y privan al evaporador del aire caliente que necesita para trabajar.
  • Una carga apilada a demasiada altura oprime el techo e impide que el aire de suministro llegue a la parte trasera. Cualquiera de estas situaciones convierte la parte trasera del remolque en una zona muerta, que es precisamente donde el conducto de aire demuestra su utilidad. Un buen conducto lleva el aire frío más allá de las paletas delanteras y lo distribuye hasta el extremo de la puerta antes de que pierda fuerza.

Sin un buen conducto, o con uno acortado, la parte trasera de la carga se calienta durante todo el viaje mientras el registro de temperatura sigue pareciendo correcto.

¿Cuáles son las razones más comunes por las que un sensor marca una temperatura más alta o más baja de lo esperado?

Una vez que se tiene claro el patrón del flujo de aire, la siguiente pregunta es qué es lo que provoca el problema con cargas reales. La mayoría de las discrepancias se deben a una breve lista de causas muy fáciles de solucionar.

  • El remolque no estaba preenfriado: la GCCA considera que el preenfriamiento es una práctica básica, y con razón. Cargar productos fríos en un remolque caliente transfiere el calor directamente a las paletas antes de que se cierren las puertas. El punto de ajuste por sí solo no confirma que se haya realizado el preenfriamiento. Alguien tiene que verificar la temperatura del aire en la parte delantera y trasera antes de que entre la primera paleta.
  • La carga bloquea su propio flujo de aire: incluso un remolque preenfriado falla si las paletas obstruyen el circuito. Los productos necesitan espacio libre respecto a las paredes y una altura de apilamiento que no ocupe demasiado espacio hasta el techo. Las paletas que tocan las paredes conducen el calor exterior hacia el producto. La carga contra las paredes altera la uniformidad de la temperatura, por eso las esquinas traseras suelen registrar temperaturas más altas.
  • La unidad está en modo incorrecto: incluso con una buena carga, se pueden producir pérdidas si el camión frigorífico se usa de forma incorrecta. Sensitech recomienda el modo continuo para productos frescos perecederos, ya que realiza pequeños ajustes y mantiene un rango de temperatura más estrecho. Los modos “Fuel Saber” o “Cycle Sentry” implican que las temperaturas pueden variar entre ciclos, lo que puede provocar puntos calientes o congelación superficial en cargas sensibles.
  • El propio remolque es el problema: a veces el equipo es el eslabón débil. Un conducto de aire roto, un conducto de retorno obstruido, un sello de puerta defectuoso o un panel de pared dañado echarán por tierra silenciosamente todo lo demás que haya hecho bien. No pase por alto este factor: las normas de la FDA exigen que el equipo de transporte mantenga una temperatura determinada.
  • Algo ha pasado por el camino: por último, una vez comprobado que el hardware está en orden, fíjese en el propio recorrido. Los picos bruscos, los incidentes de iluminación y las aperturas de puertas fuera de la ruta apuntan más a la gestión que a problemas mecánicos. Paradas adicionales, una pausa larga para comer con las puertas entreabiertas, un receptor curioso que echó un vistazo antes de tiempo. Esas huellas quedan reflejadas en los datos cuando se dispone de la visibilidad adecuada.

¿Dónde debo colocar un monitor de temperatura y cómo interpreto los datos? 

Identificar la causa raíz solo resulta útil si, para empezar, se recopilan los datos correctos. La recomendación principal de Sensitch es colocarlo en la paleta trasera, en el lado derecho mirando hacia la puerta, a la altura de los ojos. El extremo más cercano a la puerta es el que más calor acumula, la colocación es repetible, y un receptor puede retirar el dispositivo sin tener que desmontar la carga.

¿Cómo puedo convertir las alertas de temperatura en un proceso de respuesta sistemático? 

Una buena alerta le indica que una paleta se está calentando. Pero no le dice a quién llamar, qué decir, ni si el conductor puede hacer algo al respecto. Ese silencio entre la alerta y la solución es donde se pierden las cargas, mientras el sensor y el software se quedan de brazos cruzados, satisfechos de haber hecho su trabajo.

Hay cinco pasos para evitar que eso ocurra:

  1. Redacte los procedimientos operativos estándar (SOP) antes de necesitarlos: Incluya el preenfriamiento, la inspección de la carga, la selección del modo de operación y la colocación de los monitores en los procedimientos documentados que su equipo debe seguir en cada carga. Un SOP que se improvisa a las 2:00 de la madrugada durante una reclamación no es un SOP adecuado.
  2. Asigne a cada tipo de alerta un responsable y una acción inmediata: una variación de temperatura, un evento de apertura de puerta y un pico en fase avanzada deben tener cada uno un nombre asociado, así como una primera medida concreta. La ambigüedad es lo que hace que los productos se estropeen en un lote de estacionamiento mientras cuatro personas debaten quién debe llamar al conductor.
  3. Analice el contexto, no solo las cifras: tenga en cuenta el carril, la mercancía, la ubicación de los sensores, las fotos de la carga, el modo de refrigeración, el registro de apertura de puertas y el estado del remolque antes de sacar conclusiones. Un pico de 48°F significa una cosa en un muelle caluroso de Phoenix y algo muy diferente en un paso de montaña por la noche.
  4. Cierre el ciclo por escrito: documente lo que ocurrió, lo que hizo el equipo y si funcionó. Las tendencias solo se aprecian cuando puede comparar la carga del martes pasado con la de hace tres meses, sin tener que depender de la memoria de nadie.
  5. Deje que el sistema se encargue de la escalación: Un motor de flujos de trabajo basado en desencadenantes, condiciones y acciones puede encaminar la alerta correcta a la persona adecuada, escalarla cuando nadie responda y omitir aquellas que no requieran de intervención humana. Saber por qué las temperaturas del contenedor refrigerado y de la pulpa se desviaron solo importa si la respuesta ocurre lo suficientemente rápido como para salvar la carga.
Conclusión clave

Para los miembros de la DRC, las disputas relacionadas con la temperatura suelen girar en torno a cuestiones de manipulación, documentación y responsabilidad.

Al comprender cómo funcionan los remolques refrigerados y al aplicar procedimientos consistentes para la carga, la supervisión y la respuesta ante incidencias relacionadas con la temperatura, las empresas pueden reducir riesgos y fortalecer su posición cuando surjan problemas.

Para obtener más información sobre las mejores prácticas, la prevención de conflictos y los recursos del sector, visite www.fvdrc.com.

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